Monday, March 30, 2026

En el camino (apuntes)



Componer una obra musical, o crear un objeto artístico de cualquier otra disciplina, implica un recorrido. Puede o no encontrarse la huella de ese recorrido en la obra misma.

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La obra puede tener su estructura formal, su diseño del devenir. ¿Es posible evitar la interferencia del tiempo creador en el tiempo creado?

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¿Existe un tiempo creado en la obra, o es un eufemismo, como "generar capital"?

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Recojo estos versos de San Juan de la Cruz. El sujeto del poema busca a su amada; bien podría buscar también su obra:


“Ni cogeré las flores,

ni temeré las fieras”


En el camino de la creación/construcción hay que ir enceguecido, o ensordecido, como Ulises entre las sirenas. No sucumbir en exceso al regocijo de la belleza creada ni al pánico ante el vacío.

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"Discurrirás en tu mente algunas cosas y un numen te sugerirá las restantes, pues no creo que tu nacimiento y tu crianza se hayan efectuado contra la voluntad de los dioses". Así le habla Atenea a Telémaco ante el vértigo de su empresa: mantener viva la memoria de su padre desaparecido. El artista puede necesitar de ese mito fundante, de estar haciendo "por algo", esa fe lo sostiene y le permite confiar algunas resoluciones a voluntades que están más allá de sí mismo. Más tarde Telémaco, infundido de esa confianza, le dice a alguien: ""Tranquilízate, que esta resolución no se ha tomado sin que un dios lo quiera".

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Ni la indeterminación ni su opuesto. Esos dos polos monopolizaron mi educación compositiva: controlar todo o dejar que fluya. Habría un camino del medio, más parecido al camino del héroe.

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Componer no es escrutar el cielo buscando un cometa como Seymour Skinner, es más bien inventar constelaciones.

Thursday, March 12, 2026

Se busca mitología



“Un buen descanso, un plato de sopa,

y el abrazo fraternal de un amigo leal a vos

te están faltando.”

(Ricardo Iorio, Toro y Pampa)


“Tu solidaridad, reflejo hermoso de la libertad...”

(Cielo Razzo, Polen)



Siento que viví en tres mundos, el primero y el tercero breves en mi vida, el del medio ancho. Como un sándwich cargadito.

Nací en el 80 y mi primer década fue la guerra fría. La ví a través de G. I. Joe, de Rambo, de V invasión extraterrestre.

Después vino el llano de la “Pax Americana”, llena de guerra, pero pax, en el sentido de que nadie más que ellos ganaban. Y vino también un cambio por debajo, un deterioro de la curiosidad, de la libertad, nuestro prójimo empezó a nadar cada vez con más lastre y la bocanada se hizo breve.

Sobrevino entonces la tercera etapa: esto de ahora. Afloró la mutilación, iba a escribir mutilación de “sentido”, pero no, “sentido” es una palabra moderna y posmoderna. Ahora es otra cosa. Lo que falta es el alma, no falta un engranaje, ni un elemento. Falta un fuego.

Nos faltan los mitos y nos sobran los miedos.

Se impuso una idea de libertad sin solidaridad. La libertad de Robinson Crusoe, sería. Tom Hanks y Wilson encarnan el único mito: yo y las cosas. Se ocultó la urgencia de ese plato de sopa que menciona Iorio. Nos desgobiernan los des-abrazados. “Disfrutar” ahora se pronuncia “consumir”. Se enarbola la sonrisa psicópata en el reel genocida, hija de la sonrisa forzada de El Arte de Vivir.

Dice Kerényi: “tendríamos que tomar y beber el agua pura de la fuente para que compenetrase con nosotros y potenciase nuestras latentes veleidades mitológicas”. Lo mítico no entra en el mercado porque ya no es esa agua pura de la fuente. Una y otra vez vivimos esto: decimos “qué hermoso esto” y en seguida el mercado lo asesina para hacer un molde y vendernos las copias. Así vamos de remera a póster, del Diego a Messi (que no se apague nunca el eco de la Iglesia Maradoniana, ¡qué nos quedará entonces!).

La esperanza está, eso sí. Porque estamos. Nosotros estamos. Pero nos perdimos. Dice Rilke: “quien se expande como un manantial viene a ser conocido por el conocimiento”.

Propongo: sin callarnos (los argentinos no nos callamos, menos a pedido), oigamos ese rumor, es la música en común que nos queda.

 

Cómo no sentirme así

.   No fui un pibe con mucha calle. Fui un adolescente más hacia adentro. Hacia adentro de la cabeza y de los oídos. Si pudiera comprimir al...